"El triunfo final en el campeonato es un nuevo amanecer donde las palabras enamoran a la pelota"

miércoles, 28 de noviembre de 2007

La debacle inglesa... histórica

¿Quién no se ha emocionado viendo un partido de la liga inglesa? ¿Quién no se ha visto así mismo saltando en el sillón un sábado por la tarde cuando la pelota va de una portería a la otra, cuando se aclama un córner como si fuera gol, cuando mil gargantas chillan tras un balón en largo, cuando un rechace de la nada acaba con un empalme directo a la escuadra contraria? Sí, muchos nos hemos emocionado con eso, pero eso es la liga inglesa, no la selección inglesa.

Y al principio Inglaterra no competía...
Cuando en 1930, Jules Rimet decidió crear una competición internacional de selecciones, nunca pensó en el rechazo inglés, pero lo hubo. De hecho, a causa de la recesión económica, tan sólo cuatro selecciones europeas se desplazaron hasta Uruguay para dirimir quién era el mejor del planeta. Fueron Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumanía quienes se subieron a bordo del “Conde Verde” el 21 de junio de 1930, desembarcaron en Río de Janeiro el 29 de junio y, finalmente, completaron su travesía hasta Motevideo el 4 de julio.
La FIFA, con Jules Rimet al frente, se había propuesto crear un torneo independiente de la Olimpiadas, después de comprobar el tirón de fútbol y ver como poco a poco el deporte se iba profesionalizando, y quedaba poco margen para las Olimpiadas. Uruguay fue la sede el primer mundial teniendo en cuenta que los charrúas eran Campeones Olímpicos (Amberes, 1928) y que en 1930 se cumplirían 100 años de la independencia de Uruguay. Los europeos en general faltaron a su palabra, pero los ingleses nunca la dieron: consideraron que los inventores del fútbol no tenían que demostrar a nadie su supremacía. No estaban integrados en la FIFA (ninguna de las federaciones británicas).
Evidentemente, tampoco participaron (por voluntad propia) en los Mundiales de Italia (1934) ni de Francia (1938). Y llegó la Segunda Guerra Mundial. Y el fútbol se paralizó. Y la Copa del Mundo también. Pero había tenido tal éxito, que nadie dudaba que se reemprendería el campeonato en cuanto el mundo estuviera preparado. Y lo estuvo en 1950. Y la nación escogida para organizar ese Mundial fue Brasil (lejos de la maltrecha Europa, destrozada por la guerra). Y esta vez los ingleses sí participaron.

La primera participación inglesa: el desastre
Pero la participación inglesa se convirtió en una auténtica debacle. En la fase de grupos les tocó enfrentarse a España, Chile y EEUU. El primer encuentro, 25 de junio de 1950, no sobrecogió a los ingleses, que ganaron a Chile por 2 a 0, pero ni se imaginaban lo que estaba por llegar. Cuatro días más tarde, EEUU sonrojaría a los británicos infringiéndoles una humillante derrota por 1 a 0. Los españoles, el 2 de julio de 1950, pusieron la puntilla y dejaron claro que los ingleses eran los inventores del fútbol, pero ni mucho menos los mejores (1 a 0, gol de Zarra).
A Suiza, cuatro años más tarde, los ingleses fueron con la lección aprendida: la Copa del Mundo no era una farsa y reunía a los mejores del mundo. Además, la favorita era la Hungría de Puskas, Kokcsis y compañía, campeones Olímpicos dos años antes y que ya le había mojado la oreja a los ingleses en el mismísimo Wembley en 1953 (3 a 6). Al final, ni los ingleses se los encontraron en el camino ni los húngaros ganaron (cayeron en una épica final frente a Alemania).
El caso es que los ingleses no se dejaron sorprender en el grupo de clasificación: empataron a 4 con Bélgica y ganaron por 4 a 1 a los anfitriones (Suiza). Sin embargo, en los cuartos de final acabó su aventura: Uruguay se la comió (4 a 2).
En Suecia’58 a los ingleses no les dieron ni la oportunidad de resarcirse: cayeron en un grupo difícil junto a la URSS, Brasil y Austria y no ganaron ni un partido (empates a 2 con Austria y a 0 con Brasil y derrota inapelable ante los soviéticos por 2 a 0). Otra vez a casa demasiado pronto.
En el 62, en Chile, Inglaterra ya se lo tomó como un campo de pruebas para ‘su Mundial’, el de 1966. Y se vio las caras en el grupo con húngaros, búlgaros y argentinos. Comenzaron los británicos con un insulso empate sin goles ante Bulgaria, se redimieron con su única victoria del torneo ante Argentina (3 a 1) y cayeron por 2 a 1 ante Hungría. Pasaron a cuartos, pero allí esperaban los actuales y también futuros campeones: los brasileños. Brasil, sin Pelé (lesionado) apabulló a Inglaterra y la mandó a casa (4 a 2).



Habían pasado 12 años (4 campeonatos) desde que los ingleses comenzaran su andadura en los mundiales y ni una sola alegría, ni un solo nombre que recordar, ni un solo partido memorable, nada... Pero llegaba la hora de resarcirse... y ante su público.

Y ahí no fallaron los ingleses (aunque algunos pudieran pensar que contaron con alguna ayuda extra). La selección estaba entrenada por Alf Ramsey (después sería nombrado sir) y contaba con jugadores como Bobby Moore, Bobby Charlton o Geoff Hurst (autor de un triplete en la final y del gol más polémico de la historia de los mundiales). Pero de este único título de la selección inglesa hablaremos en el siguiente post. Ahora sigamos adelante.

Del cetro mundial al ostracismo
En 1970, los ingleses defendían su cetro mundial en territorio americano (concretamente en México). Los campeones del mundo llegaban curtidos en mil batallas: todos querían eliminar al campeón. De hecho, en la Eurocopa del 68, Inglaterra eliminó a España a doble partido, pero cayó en las semifinales con claridad ante Yugoslavia. Su rendimiento en el Mundial era una incógnita.
Sin embargo, los ingleses solventaron su pase a cuartos con cierto alivio. Empezaron con victoria ante Checoslovaquia y cayeron derrotados ante una gran Brasil, que ya apuntaba a título. Necesitaban ganar su último partido y lo hicieron con apuros ante Rumanía (1 a 0). Pero el destino le tenía reservada una gran sorpresa: el cruce de cuartos sería ante Alemania, la repetición de la final de Wembley cuatro años atrás.
Los alemanes salieron nerviosos y los ingleses enchufados. Dos a cero ganaban los británicos a falata de 20 minutos, pero los germanos empataron en un final prodigioso y el gran Müller metió el tercero en la prórroga. Adiós a los campeones.

Para el Mundial de Alemania, en 1974, los ingleses no se clasificaron. Por primera vez desde 1950, los británicos se quedaron sin asistir a un Mundial. Pocos meses antes del evento, Sir Stanley Rous dejó la presidencia de la FIFA (que ostentaba desde 1961) en manos del Joao Havelange (el primer presidente no europeo). Pero se veía venir: en 1972, Alemania había ganado en Wembley para dejar a Inglaterra fuera de la fase final de la Eurocopa de 1972. Y el declive continuó cuatro años más tarde, cuando Inglaterra tampoco de clasificó para jugar el Mundial de Argentina de 1978 (donde sí estuvieron sus vecinos escoceses).

El retorno
En el 82, en España, y con los equipos ingleses triunfando en Europa, la selección inglesa volvió a clasificarse para un mundial. Pasaron la primera fase con gran contundencia (ganaron a Kuwait, Checoslocaquia y Francia), pero se quedaron en la segunda (otra vez a manos alemanas: ganaron a España pero perdieron ante los germanos) y vieron las semifinales por la tele.

En México, en 1986, se encontraron en cuartos de final con Maradona, con su mano de Dios y con el mejor gol de la historia de los Mundiales. A casa en cuartos de final.

Y en Italia 90 se vio a la segunda mejor Inglaterra de su historia. Gascoine, Platt, Cris Woddle, Stuart Pierce, Gary Lineker en su segunda juventud, Paul Ince, los últimos coletazos de Shilton... Quedaron encuadrados en un grupo complicado, con Holanda, Egipto y Eire. Y pasó Inglaterra por ganarle a Egipto en su primer partido. Después empató con Holanda y Eire, los dos más fuertes, y pasó por los pelos...
En octavos esperaba Bélgica. Y los ingleses sufrieron. Empataron a cero y en la prórroga Lineker metió a los de las islas en cuartos. Allí esperaba la sorprendente Camerún, con Roger Milla como estandarte a sus cuarenta y tantos años. Y empataron a dos, y el campo estaba con los africanos, y los cameruneses jugaron mejor, pero Inglaterra volvió a pasar en la prórroga. Gol de David Platt.
Pero en las semifinales esperaba Alemania. Y hasta ahí. Tercera prórroga seguida de los ingleses. A los penaltis y Alemania sigue adelante por 4 a 3. El tercer puesto fue para unos italianos más motivados que ganaron a los británicos por 2 a 1.

Del cielo al infierno, otra vez... y la maldición de los penaltis
En Estados Unidos 94, Inglaterra volvió a quedarse fuera del Mundial. Habría de esperar a Francia ’98.

Allí, en tierras francesas nacía una nueva selección con Beckham, el prodigio Owen... pero los ingleses no pudieron en los penalties ante una Argentina feroz. Beckham había sido expulsado y la prensa lo culpó de la derrota.

Las dos últimas participaciones inglesas en los mundiales acabaron en cuartos.
En Corea y Japón pasaron de ronda en el grupo de la muerte (con Argentina, de la que se vengaron ganándole y dejándola fuera; Nigeria y Suecia), le ganaron a Ecuador justitos (1 a 0) y cayeron ante Brasil (futuro campeón) en cuartos —Seaman se tragó un disparo lejanísimo de Ronaldinho que hizo el 2 a 1—.

En Alemania, los ingleses pasaron bien su grupo (primeros delante de Suecia, Paraguay y Trinidad y Tobago) y dejaron en la cuneta con claridad a Dinamarca (3 a 0), pero en los cuartos se toparon con un partido feo ante Portugal: 0 a 0 y los penaltis los envían a casa.

Seguiremos...


Pero Inglaterra no se agota aquí... ni mucho menos... nos queda para más adelante su victoria en el Mundial del 66 y un montón de cosas más:

- El por qué si hay que jugarse la clasificación a penaltis, todos (menos España) prefieren que el rival sea Inglaterra.
- El misterio de los guardametas británicos o la maldición de Shilton.
- Los canguelos de las figuras inglesas lejos de las Islas.
- De cómo el vencer a Alemania con malas tretas trae sus consecuencias.
- Los grandes nombres vacíos de las Islas o las estrellas más bien estrelladas.

lunes, 26 de noviembre de 2007

La debacle inglesa, que no es tanto...

Con retraso, pero nos toca escribir sobre Inglaterra. Aprovechando su eliminación en la fase previa de la Eurocopa de Austria y Suiza, aportaré mi modesto granito de arena para desmitificar a los inventores del fútbol. Y es que Inglaterra nunca ha sido una potencia mundial, por mucho que se esmere quien sea en defenderla. Los resultados están ahí y están para mostrarlos, comprobarlos y analizarlos.

La selección inglesa ha ganado una Copa del Mundo, la celebrada en su país en 1966, y con esa victoria escribe con letras de oro su palmarés en una competición exigente y durísima junto a Francia (1 título), Uruguay y Argentina (2 títulos), Alemania (3 títulos), Italia (4) y Brasil (5 campeonatos del mundo). Sería de locos no reconocer que si sólo 7 selecciones han ganado la Copa del Mundo (que se ha celebrado en 17 ocasiones), cualquiera de las que la han ganado son históricamente una potencia, pero soy un loco.

Uruguay ha ganado dos mundiales (1930 y 1950) y no es una potencia. Lo fue en los años 30, y aún mantenía su vitola de temible en 1950, pero con el paso del tiempo ni asusta ni se la considera una de las grandes. Con Inglaterra pasa algo parecido.

Una de resultados: los ingleses han ganado una Copa del Mundo, la de 1966, pero antes de ese título NUNCA habían llegado a las semifinales del torneo y, después de su Mundial, sólo en Italia’90 llegaron a semifinales (acabaron cuartos tras perder 2 a 1 con Italia en la final de consolación).

Comparemos con Brasil: 5 Mundiales, 2 Subcampeonatos y 2 terceros puestos.

Comparemos con Italia: 4 Mundiales, 2 Subcampeonatos, 1 tercero y 1 cuarto.

Comparemos con Alemania: 3 Mundiales, 4 Subcampeonatos, 3 terceros y 1 cuarto.

Comparemos con Argentina: 2 Mundiales, 2 Subcampeonatos.

Comparemos con Francia: 1 Mundial, 1 Subcampeonato, 2 terceros y 1 cuarto.

Y hay selecciones que no han ganado ningún campeonato del mundo, pero que han llegado más veces a las semifinales que los ingleses y, además, han conseguido mejores resultados en la Eurocopa, porque los números ingleses en el Campeonato de la UEFA directamente asustan. De las 12 Eurocopas que se han disputado hasta la fecha, los pross han llegado dos veces a las semifinales (en Italia’68 y, cómo no, en la edición disputada en su propio país: Inglaterra’96).

Comparemos con Alemania: 3 Europeos, 2 Subcampeonatos y 1 tercer puesto.

Comparemos con Italia: 1 Europeo, 1 Subcampeonato y 2 semifinales más.

Comparemos con Francia: 2 Europeos y 2 semifinales más.

Comparemos con Holanda: 1 Europeo y 4 semifinales más. Además, los neerlandeses nunca han ganado un Mundial, pero han perdido dos finales en casa de los anfitriones (1974 y 1978) y acabaron cuartos en Francia ’98.

Podría extenderme más: Checoslovaquia jugó dos finales de la Copa del Mundo (cayó primero ante Italia y después ante Brasil), ganó una Eurocopa (1976), ha sido subcampeona de Europa ya sólo como Chequia (Inglaterra ’96) y ha llegado tres veces más a las semifinales de la Euro. En fin... ¿es más potencia Inglaterra?

No quiero abrumar, pero Hungría ha jugado dos finales de un Mundial y ha llegado dos veces más a las semifinales de la Eurocopa; Suecia ha jugado una final de una Copa del Mundo, ha llegado tres veces más a las semifinales de esta competición y otra en la Eurocopa; la extinta Yugoslavia ha jugado una vez la semifinales de un Mundial (además de Croacia, que también llegó a las semifinales de Francia’98), ha sido dos veces subcampeona de Europa y otra más llegó a semifinales; Portugal ha sido dos veces semifinalista de un Mundial, subcampeón de Europa en una ocasión y dos semifinales más...

En fin, que Inglaterra no ha sido un referente demasiado importante en cuanto a selecciones nacionales ha quedado demostrado con los datos, pero seguiremos en otro post con sensaciones, que siempre son más bonitas y mucho más ilustrativas. Pero recordad el palmarés de Inglaterra:
Campeona del Mundo en 1966
Cuarta del Mundo en 1990
Semifinalista en la Eurocopa de 1968 en Italia y en la suya propia, la de 1996.

PD. Me he dejado un sinfín de selecciones por nombrar, ya lo sé, por ejemplo España, que tampoco es referente de nada en cuanto a selecciones y que ha ganado una Eurocopa, ha sido subcampeón de otra y ha llegado a las semifinales de un Mundial (1950, que ya ha llovido)... o la extinta URSS (Campeona de Europa en el 60, Subcampeona en el 64 y en el 88 y cuarta en el 64, además de ser semifinalista en el Mundial que ganaron los ingleses)... pero no se trata de agobiar.

viernes, 16 de noviembre de 2007

El Maracanazo, el inicio de una historia maravillosa

Brasil no sólo es la selección que más títulos mundiales ostenta, no sólo es la heptacampeona, sino que tiene otros récords nada desdeñables en un campeonato tan exigente, peculiar y complejo como La Copa del Mundo.

En 1958 ganó su primer Mundial, y lo hizo en continente enemigo, en Europa, en Suecia, cosa que nadie ha hecho desde entonces. Repitió en el 62 en Chile, para igualar en títulos a Uruguay e Italia. Ganó el Mundial más espectacular que se recuerda, en México '70, y se quedó la Copa Jules Rimet en propiedad, por ser el primer equipo que ganaba el torneo tres veces. En Estados Unidos, en 1994, consiguió su cuarto entorchado, y redondeó su cuenta con el quinto en 2002, la primera vez que un Mundial no se disputaba ni en Europa ni en América, en la Copa del Mundo de Corea y Japón.

Pero, para que la selección más importante de la historia del fútbol empezara a escribir sus páginas doradas, primero padeció el drama futbolístico y social más importante de la historia: el Maracanazo.

Brasil era el organizador del torneo en 1950, tenía un equipo al que no le tosía nadie, era el primer mundial después de la Segunda Guerra Mundial, tras un parón de 12 años. Ése fue el primer y único mundial que no tuvo final propiamente dicha, aunque después la pelota se encargó, como siempre de dictar sentencia y, como tal, la pelota declaró que el partido entre Barsil y Uruguay dictaría sentencia y sería, sin ser una final, la FINAL más recordada de un Campeonato del Mundo.

Cuatro fueron las selecciones que se clasificaron para jugarse entre ellas la Copa Jules Rimet: España (primera de grupo por delante de Chile, Inglaterra y EEUU), Suecia (dejó en la cuneta a Italia y Paraguay), Uruguay (sólo jugó ante Bolivia -a la que vapuleó por 8 a 0- por la retirada de la URSS) y Brasil (que empató con Suiza y ganó con claridad a Yugoslavia y México). No había semifinales, jugarían todos contra todos.

Uruguay empezó renqueante su grupo final, ya que empató a dos goles con España, mientras los brasileiros vapuleaban Suecia (7 a 1). De hecho, el segundo partido de los charrúas acabó con una victoria por la mínima ante los suecos, despúes de ir perdiendo 1 a 2 al descanso(3 a 2), que los mantuvo vivos en la pelea por el título, mientras España salía malparada de su choque con los magos del balón (6 a 1). Los suecos les ganaron a los españoles para ser terceros (3 a 1), mientras que la final se preparaba con aires de celebración anticipada: un empate bastaba a Brasil para ser campeón. Pero...

La primera parte acabó sin goles y el nerviosismo empezó cuando los uruguayos vieron que tenían a Brasil con el corazón en un puño. Sin embargo, los brasileiros se adelantaron en la segunda parte (gol de Friaca a los dos minutos) y Macaraná esplotó de júbilo y alegría. Aquello era una fiesta a la que los charrúas no estaban invitados, pero alguien de celeste debió pensar que no era así, y decidió dar un golpe sobre la mesa: se llamaba Schiaffino, era el goleador de un Peñarol fantástico, y fue nombrado mejor jugador del torneo. Schiaffino remató a la escuadra un pase de Ghiggia en el minuto 21 y después observó cómo el propio Ghiggia reventaba Maracaná con el 2 a 1 definitivo que daba a Uruguay su segunda Copa del Mundo, mientras dejaba a Brasil sumida en la más absoluta depresión y... sin mundial y... sin uniforme.
Y es que los canarinhos no lo eran entonces, ya que vestían totalmente de blanco, pero a partir de este instante cambiaron su uniforme por el que a partir de entonces les daría la gloria.

Porque la gran Brasil que todos conocemos nació precisamente de la mayor derrota que han vivido nunca, del mayor desastre futbolístico, que sirvió de ejemplo para que nunca más quisieran repetirlo, para que la debacle quedara marcada a fuego en los corazones y las pesadillas de todos los brasileños, los de entonces y los que aún no habían nacido.

Una generación tan excepcional como la de Friaça, Zizinho, Ademir, Jair y Chico, quedaría marcada para siempre, el único pero a una selección capaz de reconstruir su historia a partir de la debacle. Porque primero hubo de venir el Maracanazo, para que Brasil fuera Brasil.

Bienvenidos a la fiesta del fútbol!!




No sé cómo acabará esto, pero siempre me ha encantado la mística, la emoción, la pasión, los sentimientos, las gestas que rodean al campeonato más popular, más seguido, más venerado (con permiso de las Olimpiadas) del Mundo: los Mundiales de Fútbol.


Siempre me ha parecido increíble el largo camino recorrido por estos Campeonatos: comienzos titubeantes en 1930, con la ilusión de Jules Rimet, la negativa de Inglaterra a participar, la lucha titánica del mencionado para que acudiera Francia, su país y el único europeo que se decidió a participar, los viajes eternos en barco para abrir la esencia del fútbol, el escenario en el que se juntarían los mejores jugadores del mundo de ese año en adelante.


Por eso, este blog quiere ser un homenaje a todos aquellos que hicieron posible que hoy la Copa del Mundo de Fútbol sea un acontecimiento de una dimensión inigualable. Y para ello iremos desgranando las heroicidades, las miserias, las alegrías y las penas, los ángeles caídos, las revelaciones y las decepciones, los hitos... todo lo que podamos, pero poco a poco, paso a paso, desde 1930 hasta nuestros días, dando saltos en el tiempo, yendo atrás y adelante, pero pasándolo bien, disfrutando del deporte rey.
Espero que lo paséis tan bien como yo, que me ayudéis y que comentéis todo lo que se os ocurra. Este blog es de fútbol, pero va mucho más allá de él: será político en muchos momentos, cultural en muchos más, literario espero que siempre y, por encima de todo, divertido!!